martes, 3 de febrero de 2009

Peligros de la flexibilización laboral

En este artículo del señor don Jaime Ordóñez se presenta el temor hacia el denominado «Proyecto para Actualizar Jornadas de Trabajo Excepcionales y Resguardar los Derechos de los Trabajadores» que no termina de convencer a nadie, pues presenta claras ventajas para unos y evidentes desventajas para otros (al mejor estilo de esta Administración).

En medio de una crisis económica la única solución es invertir en las clases medias. Sólo así se puede salir adelante. Ya lo demostró Roosevelt en la espiral de la Gran Depresión de 1929 y 1930. Su solución fue invertir masivamente en educación, salud, infraestructura, fortalecer la seguridad social, solidificar el derecho al trabajo. Hacer todo lo posible por garantizar puestos de trabajo justo, garantizando los derechos laborales mínimos. Invertir en la población y en sus capacidades sociales.

Esto es importante por dos razones. La primera razón es ética y democrática: las clases medias son el colchón de la gobernabilidad. Si la mayoría de la población goza de bienes y servicios, hay paz social Sin clases medias no hay equidad y nace el conflicto. La segunda razón es práctica y económica: al deprimirse las clases medias, disminuye la demanda. La gente tiene menos dinero para comprar cosas. Al contraerse la demanda, sufre la oferta, se deprime el mercado, sufren los empresarios y la economía en su conjunto. En consecuencia, invertir en la clase media es un buen negocio para todo el mundo. Para la democracia, para la equidad social y para la totalidad del país. Incluso es un buen negocio para los empresarios.

Escribo lo anterior porque, en el contexto de la presente crisis, no podemos caer en la trampa de un pequeño sector empresarial (no la mayoría, desde luego) que quiere invocar razones de emergencia y optar por una flexibilización laboral que erosione derechos del trabajo consolidados desde la década de 1940, incluidos en nuestro Código de Trabajo y que forman parte de las Garantías Sociales promovidas en su día por Calderón Guardia, Mora y Sanabria —y después apoyadas plenamente—- por Figueres Ferrer, las cuales son consustanciales al pacto social de los últimos 70 años de vida republicana. Sería retroceder a la Costa Rica de 1930. Gran parte de la paz social que este país ha vivido en el último medio siglo —- y de la cual hemos gozado todos, incluido nuestros sectores empresariales— es la dignificación del trabajo en la sociedad. Eso es lo que nos ha diferenciado de la violencia social de otros países de América Central. ¿Y adónde quieren sus empresas?, le preguntaría yo a esos empresarios. ¿Aquí en Costa Rica, o en la convulsionada Nicaragua, o en la violenta Guatemala?, países que no gozan de la mayoría de esos derechos. A las pruebas me remito.

El argumento de que estamos en una situación de crisis y que —para garantizar que no habrá despidos—- hay que eliminar pisos mínimos laborales y sociales es una falacia y una trampa. Sería desarmar un elemento básico del pacto social. Inclusive, me atrevo a afirmar: es preferible que el desempleo crezca algunos puntos, a que todo el sistema laboral elimine sus garantías y derechos, y entremos en pleno ¨canibalismo laboral¨. Lo primero es reversible, cuando lo economía mejore. Lo segundo será irreversible. Ya lo dijo recientemente en la CEPAL el director mundial del OIT, Juan Somavía. En un momento de crisis, hacer pagar al trabajo para salvar al sector económico, es un error suicida. Es una bomba de tiempo para la equidad social y la democracia.

Ojala el Gobierno de la República no ceda en esto. La reciente medida de los 4 días es razonable. Pero las que pretende algún sector empresarial son gravísimas. Es no entender la Costa Rica del último medio siglo, ni, curiosamente, tampoco entender sus propios intereses.

Esperemos que don Chico Morales haga valer sus antiguas credenciales socialdemócratas dentro del PLN. Y que el PUSC, después de sus fatídicos últimos 3 años, al menos en esto le haga honor a la conciencia social de su patriarca.

Odio no

Este es un texto de la autora nacional Anacristina Rossi donde comparte su sentimiento hacia el presidente. Me parece importante porque define de manera muy precisa el sentir de muchos costarricenses quienes, al igual que ella, estamos hartos de semejante bufón.

Parece que algunas personas piensan que yo odio al Presidente de la República. Los que así opinan no saben distinguir entre el odio y la justa y santa indignación.

Mencionar todas las razones de mi indignación tomaría el espacio del suplemento entero. Pero como algunos viven en la luna, daré unos ejemplos. Estoy indignada porque: su gobierno trabaja para la concentración de la riqueza y el aumento de la desigualdad, cuando él sabe muy bien que eso genera delincuencia y violencia social y que la desigualdad y la concentración de la riqueza hicieron de los demás países centroamericanos el actual infierno. Claro, él y sus adláteres se protegen tras los vidrios polarizados de sus 4X4, tras sus inmensas tapias electrificadas y con sus guardaespaldas. Para colmo, si algo en su gobierno no les sale como quieren, desvían los fondos de los pobres para pagarse jugosas consultorías, o contratan ¡con fondos públicos! una ministra de la imagen. Qué cinismo.

Su gobierno nos impuso el TLC mediante las mafiosas técnicas del Memorando Casas Sánchez: chantaje, mentiras, manipulación mediática, cizaña, etc. Un TLC que entre otras cosas nos arrebata la soberanía jurídica y alimentaria, haciéndonos más vulnerables en la crisis mundial.

Su gobierno no sabe o no quiere saber que la clave de la paz social y la prosperidad es la distribución de la riqueza. ¿Puede alguien con cerebro ignorar esta verdad?

Su gobierno prefiere quemar a las mujeres con cobalto y pagar millones a las clínicas privadas antes que hacer el esfuerzo de modernizar los equipos y servicios de la CCSS.

Su gobierno, sabiendo que nuestro país es sísmico y frágil, agrede la naturaleza con los proyectos agrícolas, mineros y marinos más devastadores de la historia.

Su gobierno, como muchos anteriores, no cesa de reducir la esfera de lo público y de apropiarse de lo que es de todos: los ríos para generar electricidad, el ICE para beneficiar a las telefónicas privadas, los acuíferos para beneficiar a urbanizadores y hoteleros, etc. etc.

Esas son razones suficientes para sentir enorme indignación. Pero no odio. Para poder odiar tiene que haber afrenta personal y en mi caso no la hay.

Al contrario. Hace muchísimos años, Arias intentó tener alguna comunicación conmigo. No resultó. Pero siempre guardaré la imagen del ex presidente que, con la cara muy roja por alguna dolencia de la edad, vino todo entusiasmado a sentarse de primero y en primera fila cuando la presentación de un libro mío.

Eso fue antes. Ahora es de nuevo Presidente y como tal, toda acción suya que afecte al país trasciende el ámbito privado. Por lo tanto, lo que muchísimos sentimos es indignación, justa y pública.

Porque ¿cuántas décadas de inteligencia, rectitud y sabias inversiones sociales se necesitarán para erradicar la delincuencia, la violencia, y la destrucción de la naturaleza y del tejido social que la codicia y la falta de cerebro provocaron?

Nadie sabe.

miércoles, 28 de enero de 2009

Corte Constitucional colombiana amplía derechos a parejas gais

Al abrir mi cuenta de correo en Yahoo!, observé una noticia que me dejó perplejo, justamente con un título muy parecido al de esta entrada.

A diferencia de la Sala Constitucional costarricense, la instancia colombiana asegura que al lograrse el amparo de los derechos de las parejas del mismo sexo se responde a un acto que garantiza la igualdad, la dignidad y la solidaridad. Así, da gusto ver al máximo árbitro jurídico tomar las decisiones que le competen sin miramientos a la confesión religiosa de unos cuantos que se creen mayoría.

En total fueron 42 normas las que fueron modificadas. Los cambios se harán efectivos en los códigos Penal, Civil y en algunos apartes del régimen militar.

No obstante, no es la primera vez que la Corte colombiana se mete en asuntos tan «escabrosos». Anteriormente había amparado con tres derechos a favor de las parejas homosexuales: el de unión marital de hecho, en 2007; demanda por alimento el año pasado y de beneficios de salud.

Yo solo espero que a través de estos fallos se cree suficiente jurisprudencia para que algo afín suceda en Costa Rica. Después de todo, ya es momento que las instituciones gubernamentales empiecen a comportarse como soberanas y laicas. De igual manera considero que es prudente que se arranque con el proceso de legislar aquellas cosas que suceden cotidianamente, sin importar si al clero le agradan o no. Digo, porque si por ese hecho fuera, tampoco habría penas para la pedofilia, ni para el enriquecimiento ilícito, ni para tantos otros acontecimientos oscuros en los que se ha visto envuelta la «santa» iglesia católica costarricense.

lunes, 26 de enero de 2009

El sistema y yo

El sistema es enorme, omnipresente y despiadado; tan blando por fuera, que se diría todo hecho de dulzura, que no haría daño a nadie. Sólo los espejos de oro de sus ojos son duros cual dos monedas recién acuñadas.

Lo dejo suelto y lo invade todo, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente "¿Sistema?", y me esquiva con un trotecillo alegre que parece que se burla de mí, en no sé qué cascabeleo ideal...

Arrasa con cuanto se le pone delante. Igual le gusta la muerte en Palestina, que el sistema financiero estadounidense, tan productivo en su tiempo; la frescura del Amazonas, con sus cristalinas gotitas de agua fresca...

Pero a ratos es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra... Cuando paso en él, día a día, a toda hora, los hombres del campo y la ciudad, vestidos de limpio o curtidos por la cotidianidad, no se detienen a mirarlo. Una voz de un enfermo replica:

— Tiene acero...

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Sobre la derecha en Costa Rica

¿Qué es la derecha?
Entre las posibilidades para definir el término, hay una siempre actual: «La decisión de pensar por los demás y de ordenarles su comportamiento; la usurpación organizada del libre albedrío a nombre de Dios (o de la empresa y el libre mercado) y de esos otros componentes de la Trinidad, la moral y las buenas costumbres».

Así las cosas, el Estado costarricense, sus leyes y su sistema institucional ¿respetan e integran, en pie de igualdad, las distintas concepciones religiosas y éticas y las distintas opciones y decisiones en relación con la vida privada, de todos sus ciudadanos?

Yo no lo creo. No en vano se dice que Tiquicia es el país con la tendencia más de derecha de todo el continente. Tanto es así que el partido «socialdemócrata» de mayor envergadura, Liberación Nacional, tiene poco de liberal y mucho de nacionalista (entendiendo este último término como «defensor» del status quo y de los «valores» de la iglesia católica).

Por ello es que me resultan hilarantes las declaraciones del ahora precandidato verdiblanco, Johnny Araya Monge, quien asegura que es necesario «devolver al Estado la propiedad de actuar como un instrumento de distribución de la riqueza nacional».

O sea, esto viene un líder de una agrupación política que se ha encargado de desmantelar el aparato estatal, en pro del beneficio de unos cuantos (sobre todo del actual presidente, Óscar Arias) haciendo mella en la calidad de vida del resto.

Es este mismo hombre el que cree que el establishment va a dejar ir la gallinita de los huevos de oro de buenas a primeras y solo porque él lo cree conveniente.

Y es este mismo tipo el que cree que porque diga que se diferencia mucho de la actual Administración uno se va a tragar el cuento.

Pero sobre todo, lo que me da más lástima, es que piensa que con una careta de muy progresista va a convertirse en una verdadera opción de centroizquierda.

Por eso estamos como estamos...

martes, 13 de enero de 2009

¡Ayudemos a las víctimas del terremoto en Costa Rica!

Como nunca está de más aprovechar todos los medios disponibles para ayudar a quienes más lo necesitan, adjunto información de gran valía para brindar un aporte.

Cuentas de banco:
Banco de Costa Rica | cuenta: 001-250-0 | SINPE 15201001000025008 | BCR Desde el extranjero: Beneficiary Bank Name: Banco de Costa Rica, SWIFT: BCRICRSJ | BCR duplica cada donación recibida
BAC San José | cuenta: 908524192 | SINPE: 1020000-9085241925
Banco Nacional | cuenta colones 100 01 000 043517-2 | cuenta dólares 100 02 000 616147-5
Banco Popular | cuenta 161-010084-1000911-4

Por SMS:
Envíe un mensaje al 1423 para donar ₡1.000 | 2423 para donar ₡2.000 | 5423 para donar ₡5.000 | 9423 para ₡9000

¿Quiere llevar sus donativos?
Punto de acopio frente a Laguna de Fraijanes | Hotel San Gildar (Escazú) | Tiendas Gollo en todo el país | Cruz Roja en todo el país | Radio Columbia (Zapote) | Teletica (Sabana) | Casa Presidencial (Zapote) | Estaciones de bomberos en todo el país | Restaurantes McDonald´s | Supermercados MegaSuper

¿Qué llevar?
Tiendas de campaña, cobijas, capas, baterías, linternas, cocinas de gas, agua, leche de larga duración (que no sea en polvo dado que no hay agua), alimentos empacados y de fácil preparación, enlatados con abrefácil, café.
Implementos de aseo personal: jabón, papel higiénico, pasta dental, desodorantes, toallas sanitarias, etc.

lunes, 5 de enero de 2009

Las ideas de Condolezza Rice en la mente del Vecchio

Tal y como lo apunta 20 Minutos:

«Al igual que muchos líderes israelíes, Condoleezza Rice sufre de un extraño síndrome que la hace ver las cosas al revés: confunde agresores con agredidos, ocupantes con ocupados.
Una lluvia de misiles cae sobre la franja de Gaza. Mata en apenas unas horas a 250 personas entre las que se encuentran jóvenes reclutas de la policía que estrenan trabajo (bien escaso en la franja, donde el paro alcanza el 60% tras años de bloqueo); niños, mujeres y ancianos que se encuentran en sus hogares.
Inmediatamente, el pasado sábado, ella sale a los medios de comunicación para declarar: “Nosotros condenamos firmemente el ataque sobre Israel y hacemos responsable a Hamás”.
Como señala Mark Steel en
The Independent, apelando a la vieja ironía británica: “Alguien debería preguntarle sobre los adolescentes que apuñalan a gente en la calle, para ver si ella responde: Condeno firmemente a la gente apuñalada, y hasta que no abandonen la práctica de ir por ahí sacudiendo la cintura y sangrando, no habrá esperanza para la paz”».


A mí en lo personal me preocupa bastante el asunto, no solo por la injusticia ante los habitantes de la Franja de Gaza, sino también por los altos niveles de criminalidad que se observan en Costa Rica. Considerando el enorme wanna-beísmo en Tiquicia, no sería extraño escuchar declaraciones similares de la boca de Janina del Vecchio, aquella ministra de Seguridad para quien la inseguridad ciudadana es un asunto «de mera percepción».