Al abrir mi cuenta de correo en Yahoo!, observé una noticia que me dejó perplejo, justamente con un título muy parecido al de esta entrada.
A diferencia de la Sala Constitucional costarricense, la instancia colombiana asegura que al lograrse el amparo de los derechos de las parejas del mismo sexo se responde a un acto que garantiza la igualdad, la dignidad y la solidaridad. Así, da gusto ver al máximo árbitro jurídico tomar las decisiones que le competen sin miramientos a la confesión religiosa de unos cuantos que se creen mayoría.
En total fueron 42 normas las que fueron modificadas. Los cambios se harán efectivos en los códigos Penal, Civil y en algunos apartes del régimen militar.
No obstante, no es la primera vez que la Corte colombiana se mete en asuntos tan «escabrosos». Anteriormente había amparado con tres derechos a favor de las parejas homosexuales: el de unión marital de hecho, en 2007; demanda por alimento el año pasado y de beneficios de salud.
Yo solo espero que a través de estos fallos se cree suficiente jurisprudencia para que algo afín suceda en Costa Rica. Después de todo, ya es momento que las instituciones gubernamentales empiecen a comportarse como soberanas y laicas. De igual manera considero que es prudente que se arranque con el proceso de legislar aquellas cosas que suceden cotidianamente, sin importar si al clero le agradan o no. Digo, porque si por ese hecho fuera, tampoco habría penas para la pedofilia, ni para el enriquecimiento ilícito, ni para tantos otros acontecimientos oscuros en los que se ha visto envuelta la «santa» iglesia católica costarricense.
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